Historia de la institución

La organización nace en el 21 de junio de 1991, luego de estar ofreciendo los servicios de cuidado pediátrico en las facilidades de las iglesias. Tomando como base que en esa época la medicina para el tratamiento del VIH/SIDA estaba en la etapa de experimentación, y las personas contagiadas con el virus estaban en constante crecimiento.  Por ende los nacimientos de niños y niñas infectados y afectados con el virus también eran muchos.

La Iglesia Episcopal Puertorriqueña y el Obispo David A. Álvarez, junto con el Padre Efraín Ayala se dieron a la tarea de brindarle servicios a esta población que era rechazada en otros lugares. Se les ofrecían servicios de cuidado diurno pediátrico, albergue, transportación a citas médicas, se les gestionaban servicios con profesionales del comportamiento social tales como: psicólogos, trabajadores sociales, terapista ocupacional y otros profesionales de la salud física y mental; tutorías, prevención a la deserción escolar, jóvenes adolescentes embarazadas, entre otros. Estos centros de cuidado diurno integral se desarrollaron en Ponce, Trujillo Alto, Vieques, Carolina, Loiza, Yabucoa y Dorado; sobresaliendo el pueblo de Ponce donde ubica un hogar albergue para niños y jóvenes adolescentes.   

La organización ha servido tanto a los menores como a sus padres, madres o encargados, a profesionales en las escuelas en el ofrecimiento de una serie de talleres dados a trabajadores sociales, maestros, consejeros en las escuelas donde asisten los niños y jóvenes residentes del hogar albergue y las jóvenes adolescentes embarazadas. Durante el término de 6 años llevó a cabo un encuentro familiar donde se escogían 20 familias de la comunidad con unas necesidades en común previamente identificadas para que en una actividad tipo retiro y profesionales de la conducta les ofrecieran talleres y herramientas para utilizarlas en la educación de sus hijos, relación de pareja, o con la sociedad.

Otro programa desarrollado a partir del año 2009:  Canciones de Cuna. Se ofrecen talleres y seminarios a jóvenes adolescentes embarazadas  para que aprendan manualidades y artesanías de modo que puedan generar ingresos para ellas y sus bebés. En un periodo de 8 a 12 semanas las jóvenes se reúnen semanalmente y reciben talleres tales como: “Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual”, “El Parto: la experiencia”, “Como criar a tu bebé”, “Mujer tú Vales”, entre otros ofrecidos por recursos y voluntarios de la comunidad.

El Hogar Albergue San Miguel donde residen catorce menores varones 24/7. A estos niños y jóvenes residentes en el hogar albergue se cuidan y protegen en un ambiente hogareño que apela al apego familiar. Se trabaja con ellos desde su ingreso en las áreas de: salud, seguridad, y en lo académico.

Logros obtenidos: Ofrecerles servicios de cuidado diurno integral a 300 niños y niñas anuales durante los pasados 23 años en los centros de cuidado; apoyando la misión de ofrecerles servicios integrales a individuos y familias para ayudarlos a mejorar su calidad de vida, permitiéndoles trabajar o estudiar. Se han atendido 944 de niños/as con deficiencias en el desarrollo identificados durante 4 años de servicios. Con el Proyecto de Intervención Terapéutica la organización documentó que 226 padres y empleados aumentaron sus conocimientos y destrezas en 5 temas relacionados con las deficiencias en el desarrollo. Con el proyecto de Canciones de Cuna se han atendido 300 jóvenes adolescentes embarazadas en los pueblos de Loiza, Canóvanas  y Ponce. En el hogar albergue se han atendido 300 niños y jóvenes adolescentes protegidos del estado por haber sido maltratados por sus familiares, infectados o afectados con el virus del ViH/SIDA, y con distintas enfermedades mentales y emocionales.

En los últimos 9 años, en los centros de cuidado integral, el 50% de los niños y niñas atendido son hijos(as), o nietos(as) de personas que han recibido los servicios educativos y de cuidado en ellos.  Matriculan a sus menores debido a la excelencia de servicios recibidos y la experiencia educativa que extrajeron del mismo. Egresados del hogar albergue han regresado a visitarlo, ofrecer servicio voluntario, dar testimonio a los actuales residentes como muestra de la experiencia vivida en el mismo. El Proyecto de Intervención Terapéutica logro que el 90% de los padres o encargados con menores evaluados y diagnosticados con alguna deficiencia en su desarrollo fueran inscritos en el Departamento de Educación, por lo que recibirán servicios desde que inicien su vida escolar hasta su cuarto año. El 60% de las jóvenes adolescentes embarazadas atendidas se han mantenido como voluntarias atendiendo y orientando otras jóvenes en sus mismas circunstancias.

Crear conciencia en la comunidad de que no se debe rechazar a individuos o familias por éstos tener alguna enfermedad, estar infectados  con VIH/SIDA, haber sido maltratado por padres, madres o encargados y residir en un hogar albergue. Que menores residentes en un hogar albergue vistan y calcen como los menores residiendo en un hogar típico, que en adición, asistan a actividades sociales, culturales, recreativas y educativas como un menor que reside con sus padres. Es parte de los procedimientos o métodos empleados para lograr los cambios sociales positivos. Concienciar a la comunidad de NO AL Maltrato Infantil llevando a cabo campañas anuales por medio de marchas comunitarias, material informativo a los padres, madres o encargados para que creen conciencia en cómo educar a sus hijos(as). Concienciando a los padres o encargados en la importancia de que el menor con deficiencias en su desarrollo tiene derechos; atenderlos temprano es vital.